Esta página existe para el técnico de tu agencia, para el contador que pregunta por los datos, o para vos si te gusta entender qué comprás. Si no, no hace falta leerla.
Tu agencia corre en su propio servidor, con su propia base de datos. No compartís nada con otros clientes. Copias de seguridad diarias, cifradas, fuera del servidor.
El tarifario no es un texto que el modelo «lee»: es una base estructurada con precios, condiciones, disponibilidad y sinónimos del rubro. El agente busca ahí y responde sólo con lo que encuentra. Lo que no está, no se ofrece.
Teléfono, Instagram, correo y chat de la web se consolidan en una persona con historial, etapa y consentimiento para campañas. La base de contactos es tuya y se exporta cuando quieras.
Trabajamos con los proveedores principales a través de una capa que permite cambiar de modelo sin tocar nada más, con el gasto medido por conversación. Podés usar tu propia cuenta del proveedor si preferís pagarle directo.
El agente consulta el catálogo, registra el pedido, etiqueta la conversación, avisa a tu equipo y, en la operación completa, emite la factura. Cada acción queda auditada.
Si usás Claude o ChatGPT en tu trabajo, podés conectarlos a tu propia instalación y preguntarles «¿cómo vamos esta semana?» con tus datos. Es lo mismo que usamos nosotros para operar.
La bandeja, la automatización y los tableros son componentes de código abierto, de uso masivo, que no dependen de nosotros para seguir existiendo. Lo nuestro es el catálogo, la ficha de cliente, la facturación, los reportes y la operación.
WhatsApp (API oficial de Meta, con cuenta verificada y aprobación para hablar con cualquier número), Instagram, Facebook y chat de la web. Voz telefónica, a pedido.
Agente de voz, documentos extensos como fuente, conexión con sistemas de reservas o ERP, otros canales.
Ellos responden; nosotros además registramos, seguimos, facturamos, reportamos y operamos. Si sólo necesitás responder, usá el de Meta.